jueves, 6 de enero de 2011

EL MILAGRO DE JESUS -Osho-


El auténtico milagro es cuando Jesús —a pesar de sus dudas, preocupaciones, sospechas— se relaja, se rinde y dice: «Hágase tu voluntad», en ese momento Jesús desaparece y nace Cristo.
Teilhard de Chardin lo llama CRISTOGÉNESIS: Jesús engendrando a Cristo. Mediante la CRISTOGÉNESIS, el hombre se transforma en lo que realmente es; pierde aquello que no es y se convierte en lo que es: el hombre se vuelve «Cristo».
Pero un «Cristo», nunca un cristiano. Un cristiano es aquel que sigue el dogma cristiano. «Cristo» significa aquel que muere como semilla y se convierte en un árbol. «Cristo» significa abandonar el ego, desaparecer como uno mismo y aparecer en otro plano, un tipo de transfiguración: una resurrección.
«Cristo» significa que ya no estás solo: Dios está en ti y tú estás en Dios.
Esta es la paradoja de la consciencia de Cristo. Cristo muchas veces se llama a si mismo Hijo del hombre y muchas otras veces Hijo de Dios. Es las dos cosas: Hijo del hombre en lo que al cuerpo concierne, e Hijo de Dios en lo que se refiere a la CONSCIENCIA. La mente es el mecanismo de la consciencia, al igual que el cuerpo es el soporte del espíritu. La mente pertenece al cuerpo, la consciencia al espíritu. Jesús es la paradoja: por un lado es hombre y por otro es Dios. Y cuando Dios y hombre trabajan juntos, no hay por qué sorprenderse si ocurren milagros. Los milagros se producen solo cuando Dios y el hombre funcionan juntos en colaboración.
León Tolstoi dijo: «Cristo es Dios y el hombre trabajando juntos, caminando juntos, danzando juntos». San Agustín dijo: «Sin Dios el hombre no puede existir; sin el hombre, Dios no existe». Cristo es la combinación —la unión de lo finito con lo infinito, el tiempo y la eternidad encontrándose y fundiéndose el uno en el otro.

(Osho - El Significado Oculto de los Evangelios)

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